Un conjunto residencial que rinde tributo al carácter histórico de Santa María de Getxo

03/02/2026

Resulta imposible abordar un proyecto en Santa María de Getxo sin tener en cuenta su proximidad con la Iglesia de Andra Mari y su vinculación histórica con la fundación de la Anteiglesia de Getxo.

Por eso a la hora de diseñar el proyecto de construcción de 21 viviendas en la calle Sollube, el equipo de GC—Arquitectos ha hecho suyo el deseo de los propietarios, cuyo fuerte arraigo impulsó la determinación de respetar la tradición de la arquitectura y de preservar algunos de los rasgos y de los vestigios históricos de la localidad. ¿Cómo? Mediante la configuración de un conjunto de características orgánicas, a la manera de las agrupaciones de los caseríos, y a través del mantenimiento de los valores naturales paisajísticos y de parte de la memoria arquitectónica que caracteriza el entorno.

El proyecto, impulsado por AMPOCHU, S. L., se ubica en el corazón del barrio de Andramari, el mayor área residencial del municipio, conformada por viviendas unifamiliares y adosadas. La parcela cuenta con una superficie de cerca de 3.700 m2, y se ubica en una zona tranquila y reposada, dentro de un área privilegiada y rodeada de vegetación.

Con esta actuación, que ha incluido el derribo de una edificación residencial existente, el estudio pretende recuperar y renovar aquellos valores paisajísticos y arquitectónicos característicos del entorno para configurar una propuesta arquitectónica que aporte una mayor calidad de vida a sus usuarios y evoque el carácter histórico de la zona. Para ello, GC—Arquitectos ha aplicado algunos de los atributos actualizados del espíritu de la arquitectura tradicional, en sintonía con la iglesia de Santa María de Getxo y la ermita del Ángel, y ha considerado otros aspectos relacionados con la urbanización, la vegetación autóctona y los itinerarios peatonales que se encuentran dentro de la parcela.

Desde el punto de vista arquitectónico, GC—Arquitectos ha evitado recurrir al mimetismo histórico y ha optado por reinterpretar y potenciar muchas de las peculiaridades que se habían perdido, a través de una cuidada e integradora ordenación urbana; es decir, desde la conjunción de materiales y elementos arquitectónicos tradicionales, por un lado, y de valores arquitectónicos propios del siglo actual, por otro. El proyecto es un conjunto residencial compuesto por tres bloques de 11 y ocho viviendas y dos dúplex, que toma como referencia la arquitectura tradicional vasca pero que enfatiza el lenguaje y la expresión artística actuales con el uso de tecnologías modernas, eficientes y sostenibles.

Dentro de esta combinación entre tradición y tecnología el estudio de arquitectos ha priorizado el mantenimiento del arbolado existente, y la adecuación al entorno a la hora de elegir los materiales utilizados en las fachadas: revestimientos lisos de tonalidad clara combinados con acabados más oscuros (empanelados, revestimientos pétreos y cerámicos), y uso de la piedra para el zócalo y los elementos de urbanización.

El resultado es un conjunto residencial urbanísticamente integrado en el barrio de Andra Mari que evoca y rinde un tributo estético a lo que fue el germen del municipio.