Piel de aluminio perforada para la rehabilitación energética de un edificio industrial

02/09/2025

La sostenibilidad, los criterios bioclimáticos y la eficiencia energética son algunas de las señas de identidad de GC—Arquitectos, las mismas que nos permiten confeccionar diseños únicos tanto en la realización de nuevos proyectos como en la rehabilitación de edificios ya existentes.

Este es el caso del edificio de la oficina técnica de la planta de la empresa SIMAL, del Grupo IQE, en el Polígono Industrial La Cruz de Zamudio, con una superficie de fachada de 240 m2. El objetivo de esta actuación era doble: por un lado, se trataba de llevar a cabo la rehabilitación energética de su fachada convencional de ladrillo en un entorno industrial, y por otro, de consolidar una marquesina de aparcamiento y de mejorar los espacios de tránsito colindantes.

Para llevar a cabo la primera actuación el equipo decidió recubrir el exterior del edificio con una segunda piel exterior metálica perforada, conceptualmente similar a la que se utilizó para el edificio María Telkes del Parque Tecnológico de Abanto y Zierbana, aunque en este caso de aluminio.

Este recubrimiento exterior, por un lado, aporta a este edificio una estética que le ayuda a integrarse de forma natural en el entorno industrial y le confiere un carácter referencial en un espacio dominado por el tránsito intensivo de vehículos y de operarios. Y por otro lado, la piel de aluminio actúa como tamiz solar y, unida a la antigua fachada de ladrillo, contribuye a reducir de forma significativa la demanda energética del edificio.

Para llevar a cabo esta actuación el equipo de GC—Arquitectos ha seleccionado soluciones constructivas muy desarrolladas capaces de conseguir un encaje perfecto de los paneles modulares de la fachada. El resultado es una piel limpia, sin fijaciones vistas y con un encaje perfecto en los huecos existentes del edificio. Esta armonía se ve complementada con el sutil serigrafiado del acrónimo de la empresa SIMAL, que destaca entre el conjunto por el cambio de tamaño y el espaciado de la perforación, aunque sin afectar en modo alguno a la visibilidad del exterior.

La segunda actuación ha consistido en la actualización de la marquesina del aparcamiento, que estaba condicionada por la ya preexistente. En este caso se ha aligerado la estructura mediante un gran voladizo y una geometría sencilla y clara que se adecua a la perfección a la tarea para la que está diseñado: dar cobijo a los vehículos de la plantilla.

Este proyecto ha contribuido a engrosar el expertise de GC—Arquitectos en intervenciones en entornos industriales.