La reconversión del convento de las Agustinas de Pamplona, un proyecto cargado de retos

25/06/2025

Afrontar el proceso de rehabilitación de un edificio nunca es fácil. Pero resulta aún más complejo cuando se trata de un convento excepcional proyectado a mediados del siglo pasado por un arquitecto como Fernando Redón, cuyo grave deterioro lo ha situado al borde de la ruina.

Este es uno de los retos que encierra el Convento de las Reverendas Madres Agustinas de San Pedro, aunque no es el único. El Grupo Vitalia, adjudicatario de la concesión municipal del inmueble, ha encargado a GC—Arquitectos (que en este proyecto colaborará con los arquitectos de Pamplona Guillermo Garbisu y Magdalena López Taberna) convertir este inmueble en una Clínica de Rehabilitación Neurofisiológica, que se complementará con la construcción de un gran complejo sanitario-asistencial en el llamado Meandro de Aranzadi de Pamplona. Este enclave es una llamativa península fluvial que está delimitada por el río Arga y que ha configurado un pequeño y descuidado pulmón verde urbano, con una zona arbolada, arbustos y poca edificación.

El objetivo es convertir este convento en un moderno equipamiento sociosanitario referencial bajo varias premisas fundamentales: una adaptación constructiva perfecta, una distribución plenamente funcional tanto en los recorridos como en el acceso y en la ubicación de las instalaciones, y el cumplimiento escrupuloso de la normativa del sector, que resulta especialmente exigente en materia de seguridad y confort.

Estas necesidades, unidas a las limitaciones y condicionantes que impone un programa de rehabilitación integral de un edificio de estas características, confieren a este proyecto un plus de complejidad para el equipo de GC—Arquitectos.

En la actualidad, el Convento se encuentra clausurado y en un estado deplorable como fruto del deterioro que ha sufrido a lo largo de los últimos años desde la salida de las monjas en 2011. Los majestuosos espacios interiores del pasado, sus tejados, fachadas, carpintería, etc., han sufrido el lado más duro del abandono hasta dejar el edificio en un estado de semiruina. Este hecho exige una reforma y una reconstrucción radicales en prácticamente todos sus espacios. El edificio, de casi 2.250 m2, se asienta sobre una parcela de 9.716 m2,  y dispondrá de un total de 33 habitaciones y de otras cuatro áreas funcionales: una unidad de tratamiento intensivo tanto de ingreso como ambulatorio, un área de consultas hospitalarias o unidades asistenciales, los servicios generales del centro y los espacios exteriores.

La adjudicación del convento por parte del Ayuntamiento de Pamplona al Grupo Vitalia y su posterior reconversión constituyen el primer paso dentro del proceso de regeneración del entorno. A continuación, el equipo de GC—Arquitectos proyectará una nueva residencia geriátrica con apartamentos tutelados para mayores para conformar, junto con la clínica, un gran complejo sanitario-asistencial de referencia junto al casco antiguo de la ciudad.